DESCUBRE CUÁNTO CUESTA UN CLIENTE MOROSO

Seguramente te habrá pasado que cuando cuentas con unos ingresos en la semana, en el mes o en el trimestre, por varias circunstancias, no los tienes. Y seguramente una de esas circunstancias es recurrente: tus clientes, o mejor, tus “clientes” que te retrasan, aplazan o demoran los pagos que te deben.

Tienes que tener muy claro que sólo se puede considerar CLIENTE  a aquella persona (física o jurídica) a la que le prestas un servicio o le entregas un producto y te paga por ello. Desde el punto de vista comercial y financiero todo lo que no sea así, es una desgracia.

Y esta desgracia puede tener la apariencia de  moroso, fallido o incobrable. Modalidades y formas todos conocemos y a todos nos ha pasado la triste experiencia de tener deudores, morosos, fallidos o incobrables, pero especialmente en este país, y dado su sistema “normalizado” hay un coste frecuentemente asumido por la empresa que es la “financiación” del cliente, es decir, tu lo pagas o lo trabajas por delante y luego, a lo mejor tu cliente te lo paga pero ni en tiempo ni en forma, y para cuando llega el pago, ya lo tienes gastado, debido y sobre todo muy atragantado.

Pero los costes van mucho más allá de lo puramente financiero, que no es poco. Desde el punto de vista de la organización o la empresa, es preferible no tener “clientes” a tener esos costes. Los insumos son tremendos y el hecho de tener que pedir préstamos o poner trabajo adelantado ya es un coste inasumible en los tiempos actuales. Sanear la empresa empieza por una buena gestión comercial y es preferible no tener ese tipo de ventas que tener que utilizar recursos propios y ajenos en la cobranza de los impagados.

Si estás pensando que tu cliente es un cliente institucional que paga de una determinada forma, piensa que todos podemos cambiar las referencias y las normativas y establecer nuevos acuerdos según las nuevas exigencias de mercado.

Y tu ¿estás dispuesto a financiar a tu cliente una vez más?

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